lunes, 14 de febrero de 2011

EL ÚLTIMO HABITANTE


Es una hermosa imagen: una casa abandonada que será destruida para edificar una colmena en ella.

Todos se marcharon, se apagaron los fuegos del hogar y las voces humanas.

Pero ahora, vacía como un sepulcro, aún puede servir de refugio a un ser vivo e indefenso, aunque dispuesto a sobrevivir, por encima de todas las dificultades.

Es como la iconografía de la Vigilancia, podría ser un animal mitológico que guarda y custodia su terreno como sustento de su propia vida.

Sólo los seres humanos destruimos nuestro entorno, nuestro medio ambiente, nuestra historia, nuestra vida.

Sólo los jerezanos no aprendemos de nuestro pasado ni de nuestra historia.

Y nuestros políticos siguen adelante, sin mirar a quienes deben servir, pues servidores públicos son y no tiranos. Sin escuchar a los muchos, y cada vez más, que exigimos atención y cuidado para nuestro Patrimonio.

Pues que tengan cuidado: porque no pueden hacer oidos sordos a lo que clama una ciudad entera, pues se lo gritamos al oido:

¡No queremos casas en ruinas ni ladrillazos en nuestra ciudad ni os queremos, alcaldes corruptos vendidos a las constructoras! Fuera, fuera de nuestras casas!!!

Jerezanos!!!!


Esperanza de los Ríos