miércoles, 13 de junio de 2012

Jugando con el Patrimonio histórico (nuevo capítulo sobre los cambios de nombres de calles)


Lo que aún queda de la hijuela de la Canaleja ( apenas el nombre y su centenario cañaveral), hasta hace pocos años un auténtico vergel. Al fondo, junto a la barriada de la Teja, la tan histórica como abandonada  fuente de Pedro Díaz. 


Hagamos un ejercicio de fantasía. Imaginemos que el secretario del Ayuntamiento se levanta una mañana y ni corto no perezoso se va al Archivo Municipal. Tras presentar sus respetos al archivero se dirige al primer estante que esté a la mano y arranca una, dos, tres y más páginas de actas capitulares, de expedientes o de cualquier otra documentación histórica.  Cuando se le ve haciendo tal colecta, se le pide explicaciones, pues el archivo no es una papelería al uso para abastecerse de papel de esa manera. La excusa que esgrime el secretario no tiene vuelta de hoja, y nunca mejor dicho: que según mandato de los regidores, las trascendentales acciones de gobierno del Ayuntamiento se merecen pasar a la posteridad en un soporte de calidad. Y así, va a utilizar todo este papel para escribir en él los acuerdos municipales del próximo pleno. Que mejor soporte para ello -arguye con una insensatez que asusta- que los pergaminos o el papel verjurado que utilizaron los escribanos de Cabildo de los siglos pasados. Sí, esos preciosos pliegos en los que se habían dejado constancia de los hechos que se dirimían en la ciudad; pues los cabildos actuales -agrega- no son menos importantes que los pasados. Y tanto, ¿verdad?

Pues esta disparatada situación, por absurda o, mejor, por angustiosa que parezca, tiene su paralelismo en la vida real de nuestra ciudad cada vez que un gobierno municipal decide cambiar el nombre de una calle o de una vía de comunicación de carácter histórico.

Para poner freno a esta absurda sangría patrimonial, el 28 de noviembre pasado remitimos al Registro General municipal un manifiesto en defensa de los valores patrimoniales de las vías de comunicación, ya estén dentro o fuera de la trama urbana, que, pese a los múltiples avatares del tiempo, aún conservan su denominación histórica. Pues de estas últimas vías, que circundaban y circundan Jerez desde los "albores de los tiempos" para adentrarse en el término rural, engullidas hoy muchas de ellas por el alquitrán, son de las que vamos a hablar en esta entrada. 

Hijuela de las Coles, Hijuela o camino de Albadalejo, Hijuela de Rompecerones, camino del Duende, cuesta de la Moronta, Cruz del Canto, Hijuela de la Canaleja, camino de los Alunados...., quienes, como un servidor, han manejado documentación histórica anterior a 1800 se habrán encontrado en más de una ocasión con estos nombres designando lugares y caminos de nuestro entorno. ¿Se necesitan más pruebas del valor de esta nomenclatura viaria que la de tener constancia de su antigüedad? Pues parece que nuestros munícipes, pese a todos los intentos, aún no quieren enterarse de ello. 


Les cuento por si no están al tanto de lo último. En días pasados, gracias a la voz de alarma de nuestro amigo Pepe Cirera, investigador implacable del nomenclator jerezano, hemos conocido que la calle "Hijuela de la Zorra", en las inmediaciones de la Real Escuela de Arte Ecuestre, ha cambiado su nombre por acuerdo municipal para darle el de esta institución que celebra en estos días el aniversario de la concesión del título de "Real".






No dudamos, como en otras ocasiones, de estos reconocimientos públicos. Pero insistimos, una vez más, y seguro que no será ésta la última que lo hagamos: el Ayuntamiento debe buscar otras formas de homenajear a aquellas instituciones y personas que hayan contribuido al engrandecimiento de nuestra ciudad. Y que dejen ya de reescribir tan alegre e inconscientemente la Historia de Jerez y de destruir, en su particular juego de cromos, el Patrimonio que está contenido en el nombre de nuestras calles.




Juan A. Moreno


Enlace de interés:

http://jerezpatrimoniodestruido.blogspot.com.es/2011/11/el-blog-en-defensa-de-la-nomenclatura.html

4 comentarios:

AGL dijo...

Es un pena que se pierdan estos nombres, y una muestra más de la escasas altura (y "cultura") de miras. Aquín están los zorros y las zorras:
http://www.entornoajerez.com/2009/06/zorros-muchos-zorros-en-la-toponimia.html
Felicidades por vuestra defensa de lo que creaíamos que, al menos, no se destruiría: la memoria.

AGL dijo...

Es un pena que se pierdan estos nombres, y una muestra más de la escasas altura (y "cultura") de miras. Aquín están los zorros y las zorras:
http://www.entornoajerez.com/2009/06/zorros-muchos-zorros-en-la-toponimia.html
Felicidades por vuestra defensa de lo que creaíamos que, al menos, no se destruiría: la memoria.

Rafa dijo...

No veo lógico que se cambien el nomenclátor de las calles, pero esto es algo que se ha estado haciendo siempre. Al final la C/ Hijuela de la Zorra será por mucho cambios Hijuela de la Zorra, como pasa con Arenal, Larga, Corredera, POrvera, etc.

Juan Antonio Moreno Arana dijo...

Arenal, Larga, Corredera... designan arterias principales de la ciudad desde casi los orígenes del Jerez cristiano. Son nombres que están en el ADN del jerezano. Por eso todos los intentos de cambios, que han sido muchos, han sido inutiles.

Este no es el caso de los nombres de estas calles, en este caso de antiguos caminos rurales. Por ser menos transitadas y, por ello, menos conocidas son susceptibles de perder su denominación histórica de la memoria colectiva con esto cambio de denominación. Se ataca, por ello, al Patrimonio inmaterial de nuestra ciudad.

Como he intentado explicar en la entrada, son más que un simples rótulos.