lunes, 9 de enero de 2012

CRUZ VIEJA, 17: OJALA NO VUELVA A OCURRIR LO MISMO QUE EN LA CASA "DEL CRISTO"


Un palacio, según el Diccionario de Covarrubias (siglo XVI), era "Casa de emperador o de rey, latinus palatium," este nombre procede del de Roma, que estaba situado en el monte Palatino. En Castilla se le dió una acepción distinta, llamando de este modo a una pequeña estancia que se hacía a la entrada de la casa. Pero entre nosotros, los andaluces, desde el principio tuvo este significado de "Casa principal", con independencia de que la habitasen reyes o grandes señores.

Por esto, cuando vemos una casa de gran porte y magnífica construcción, la denominamos de esta forma, y lo seguimos haciendo cuando se ha transformado en casa de vecinos, como ésta de la que hoy escribimos, o, incluso, cuando queda poco de él, como el ya bien conocido ejemplo de Riquelme.


En cuanto a la "tristeza" que en esta etiqueta le atribuimos a los palacios jerezanos, se justifica por el hecho de que en gran parte están abocados a la ruina y a ser dejados por imposibles, como en el caso del ya citado Riquelme, fracasada, una vez más, la posibilidad de su "vuelta a la vida", cuando muchos soñabamos con verlo convertido en museo... pero esas cosas son propias de los cuentos de hadas, en Jerez no suceden.


Para resarcirnos, hoy mostramos un edificio de porte señorial, en el cual campean varios escudos de los Ponce de León, pero que hoy es una casa de vecinos.

Es de agradecer su buen estado de conservación debido a que está habitado por personas que lo cuidan y mantienen vivo, habiendo sufrido también diversas intervenciones en diversas épocas, entre ellas, algunas recientes.



Su fachada se articula en dos pisos. El inferior no lleva ninguna decoración, concentrandose en los balcones del segundo piso o "planta noble": vemos unos frontones curvos y partidos que albergan pequeños áticos en su interior, de tipo arquitectónico-retablístico, que coronan tanto el balcón principal como los laterales.

Estas formas y su organización están muy relacionadas con las empleadas por Antón Martín Calafate en sus obras documentadas por quien esto escribe, como la sacristía de Santo Domingo, de 1623, por lo cual, no resulta díficil relacionar este edificio con dicho maestro mayor del Cabildo jerezano, quien ejerció su oficio de albañil y arquitecto desde 1621 hasta su defunción en 1659.

Esta casa, de compleja e irregular estructura interior, responde a la concepción de la casa, durante el siglo XVII, como un espacio no sólo elegante, sino también práctico, mostrándose un primer patio, cuyas columnas tienen el escudo de Ponce de León en los capiteles, un segundo patio, del cual parte la magnífica escalera que sube al segundo piso, y un pequeño espacio trasero que, en el pasado pudo haber tenido alguna estructura hoy desaparecida, o incluso, un jardín, como tuvieron otras.


Lo más espectacular es la escalera, cuya cubierta, abovedada, y realizada, al parecer, en yeserías, se relaciona, así mismo, con los motivos ornamentales propios de Calafate. Centrada por el escudo nobiliario de la familia, se articula en gajos de tradición manierista, las conocidas como "bóvedas de pendientes" sevillanas.












Milagrosamente, aún conserva el barandal de madera original, en cuyo cuidado insistimos por lo escasos que son y su valor como obra mueble y ornamental de carácter civil y que debe ser mirado como oro en paño y no exagero.

Vemos en las fotos algunas de las perspectivas tan bellas que componen los arcos y los espacios de la casa y, realmente, da tristeza que no luzca tan hermoso como debería estar, pero encantados de que esté vivo y esté cuidado por sus habitantes. Ya estamos acostrumbrados a las reformas salvajes que arrasan con todo, como estamos viendo en tantos edificios de esta malhadada ciudad.


Esta entrada tiene una clara finalidad expresada en el título: que no ocurra lo mismo que con la casa del Cristo, entregada a profesionales incompetentes y destrozada para ser convertida en una horterísima vivienda sin ningún sabor ni prestigio, sin ningún recuerdo de lo que fue. Cuya barandilla de madera, más pequeña pero tan antigua como ésta, tal vez haya sido sacrificada ya por el constructor.


Esta casa es de sus habitantes, pero es de todo Jerez y, si se la maltrata como se ha hecho con la del Cristo, pediremos cuentas desde estas páginas y desde donde haga falta. Contra el destrozo de nuestro Patrimonio, por salvar nuestra historia del olvido, contra los abusos de políticos y constructores:

¡¡¡¡¡¡¡¡Jerezanos!!!!!!!!!



Esperanza de los Rios









4 comentarios:

Anónimo dijo...

ANIMO EN VUESTRA LABOR, VAYA DESASTRE...!!. ¿DONDE ESTAN ESOS QUE HABLAN DE JEREZANIA??

Jerez de la Frontera, Patrimonio Destruido dijo...

Pues esos de la "jerezanía" son muchos de los que han destrozado nuestro patrimonio, en muchos casos por ignorancia, en otros para lucrarse. Una poca verguenza inigualablle.

Gracias por los ánimos. Un abrazo

Esperanza de los Ríos

Jerez de la Frontera, Patrimonio Destruido dijo...

Pues esos de la "jerezanía" son muchos de los que han destrozado nuestro patrimonio, en muchos casos por ignorancia, en otros para lucrarse. Una poca verguenza inigualablle.

Gracias por los ánimos. Un abrazo

Esperanza de los Ríos

ilmen dijo...

La casa que nos comenta doña Esperanza de los Ríos ciertamente lleva armerías de los Ponce de León, pero también de otros linajes. Así, los escudos que campean en los capiteles no son del anterior linaje, sino del de PALMA. Fueron éstos los constructores de la casa - posteriormente pasa a la familia de Ponce de León - y su escudos de armas también se encuentran en la fachada, en el frontón, y en la bóveda de la escalera.
Mis saludos a Esperanza de los Ríos y mi enhorabuena por su estupendo blog.
Manuel Ordás de Aranda.