miércoles, 20 de julio de 2011

SAGRARIO DE SAN MIGUEL: UN LADRILLAZO LE HACE LA COMPETENCIA





La alegría por las cosas bien hechas nos ha durado bien poco a los frikis del Patrimonio, porque casi al momento hemos tenido noticia de un nuevo incumplimiento de la Ley de Patrimonio de Andalucía.

Se trata de esta edificación que linda, pared con pared, con el Sagrario de San Miguel. Más descarado, no cabe.

Se trata de una casa del XIX o tal vez de principios del XX que hace un tiempo fue vaciada por completo, respetando solamente la fachada. Supongo que nuestro sacrosanto e intocable PGOU así lo dispondría y permitiría en su gran sabiduría. Tardó mucho en iniciarse la construcción y algunos ya intuíamos alguna borricada.

Pues bien, ahí la tenemos: en este futuro hogar de lujo, se está levantando un ático, parece que a dos aguas, cuya altura sobrepasa a la fachada del Sagrario de San Miguel, entrando en competencia con ella, pues el pegote se hace visible y evidente.

Esta contaminación visual, imposible e impensable desde el punto de vista de las Leyes de Patrimonio, parece que sí está consentido por el PGOU, con lo cual la contradicción y la elasticidad de la normativa que rige la edificación en nuestra ciudad es, de nuevo, evidente.

El autor del proyecto, astutamente y seguramente a petición de la constructora, ha retranqueado el mencionado ático, de forma que hay que verlo desde el centro de la plaza, pero se ve... Y nos encontramos con un caso a menor escala, parecido al del Monstruo de la Ermita de Guía: el deseo de hacer el mayor número de pisos posible destroza sin compasión la perspectiva de un edificio histórico, en este caso la del templo más importante de la ciudad.

Aún no se han hecho bastantes pisos en Jerez ni quedan casas por rehabilitar, ya no quedan casi un millón de viviendas sin vender en España, era indispensable hacer mas casas porque había gente que no tenía donde meterse y las van a meter aquí, en la plaza de San Miguel y en este ático de lujo que aún podría subir hasta la altura de la torre antes de que se parase la obra y se denunciase, como corresponde. Y eso, si se ganaba en nombre del Patrimonio, que estaría por verse.

Como viene siendo habitual, las leyes se rinden ante el ladrillo y la ambición volverá a romper el saco cuando aún no lo hemos terminado de coser tras la "burbuja" que entre todas las malas cabezas han inflado y hecho explotar.

La Avaricia, de Jacob Matham



Esperanza de los Ríos






NOTA:

Añado la ficha correspondiente al PGOU.



Como se puede comprobar, de esta "casa-patio" nuestro PGOU sólo impone que se conserve la fachada y que mantenga dos alturas, aunque para no tener que cumplir estrictamente esto último siempre se puede poner un ático, y así establecer un bonito diálogo entre el siglo XVIII y el XXI... ¿Esta es la protección de un BIC, de un monumento de primer orden en nuestra ciudad como es la iglesia de San Miguel?


José Manuel Moreno.