martes, 29 de enero de 2013

MIRÉ LOS MUROS DE LA PATRIA MÍA



 



Hoy hablarán los poetas por nosotros, por los jerezanos y por los que escribimos el blog. Para nosotros dirán sus palabras desengañadas los más grandes, los que vieron desmoronarse un Imperio, el español, perdido por los intereses dinásticos de nuestros malos gobernantes del siglo XVII, tan semejantes a los que hoy nos han destrozado la vida a tantos.






El oscuro Góngora (1561-1627), natural de Córdoba, contempló  la "derrota", a manos del tiempo, de su ciudad, que un día fue grande y cuyas ruinas de tiempos romanos y califales dejaron un aliento épico y dolido en medio del desastre político y económico en el que vivió Don Luis, sacerdote y ludópata empedernido.





Por esa imagen de grandeza pasada su hermoso soneto "A Córdoba", de 1585, identifica el deterioro y ruina descritos, con su casi homónima calle Cordobeses, de la cual creo que nunca me cansaré de escribir.



En ambos momentos, el poético del barroco y el visual de la fotografía, hallamos sentimientos en común, produciéndonos semejantes sensaciones de respeto por los valores del pasado ante la visión de sus ruinas:
 

 A Córdoba

¡Oh excelso muro, oh torres coronadas
De honor, de majestad, de gallardía!
¡Oh gran río, gran rey de Andalucía,
De arenas nobles, ya que no doradas!

¡Oh fértil llano, oh sierras levantadas,
Que privilegia el cielo y dora el día!
¡Oh siempre glorïosa patria mía,
Tanto por plumas cuanto por espadas!

Si entre aquellas rüinas y despojos
Que enriquece Genil y Dauro baña
Tu memoria no fue alimento mío,

Nunca merezcan mis ausentes ojos
Ver tu muro, tus torres y tu río,
Tu llano y sierra, ¡oh patria, oh flor de España!


Francisco de Quevedo ( 1580-1645), el visionario madrileño, nacido en Madrid y bajo el signo de Virgo, igual que Góngora, padeció detenciones y encierros continuos por su compromiso político. En su representación  de la sociedad que le rodeaba, nos adelantó también una idea acerca de los tiempos que ahora padecemos nosotros: injustos y desproporcionados con los mas débiles, como lo fue en su época, mientras nuestro mundo se viene abajo, junto con los muros de nuestra ciudad histórica.







 Ahora vemos los mismos desastres que en el siglo XVII, pues se repiten una y otra vez, imprudentemente, por quienes se empeñan en regir destinos y dineros ajenos, sin saber lo que en realidad hacen, llevándonos al descalabro y latrocinio  que hoy como ayer, padecemos en España. Vivimos una realidad amarga y desengañada al igual que estos grandes artistas la padecieron; tampoco se ve salida para el túnel que también vieron ellos.  

Son siglos, el XVII y el XXI, con visiones y experiencias de la vida en paralelo respondiendo al péndulo que es la Historia y que los malos gobernantes (todos los españoles, desde luego) se empeñan en negar.

Esta amargura común a dos épocas lejanas sólo en apariencia, y dada la situación de los edificios que una y otra vez reclaman nuestra atención y nuestra ayuda en vano, elegimos este hermoso y muy adecuado soneto de 1613:

Enseña como todas las cosas avisan de la Muerte:
 
Miré los muros de la patria mía,
si un tiempo fuertes ya desmoronados
de la carrera de la edad cansados
por quien caduca ya su valentía.

  Salíme al campo: vi que el sol bebía         
los arroyos del hielo desatados,
y del monte quejosos los ganados
que con sombras hurtó su luz al día.

  Entré en mi casa: vi que amancillada
de anciana habitación era despojos,            
mi báculo más corvo y menos fuerte.

  Vencida de la edad sentí mi espada,
y no hallé cosa en que poner los ojos
que no fuese recuerdo de la muerte.



 


El recorrido elegido es ya un clásico en este blog pues,  igual que mis compañeros, yo también emprendo reiterativamente un melancólico recorrido por esta ciudad antigua, devastada, que un día fue importante y hermosa, admirada por sus monumentos y descrita por los viajeros, y que hoy sirve de circuito de velocidad para coches, motos y bicicletas, de meadero para botelloneros y de chutadero o esnifadero para quien tuvo la mala fortuna de elegir ese camino.


 

Esta ruta representa nuestra derrota como ciudadanos, como votantes de políticos infaustos y como sufridores de economistas negados para el bien común pero listos para el provecho propio, igual que lo hemos sido de tantos constructores aprovechados de la indolencia, ignorancia y dejadez de toda una ciudad chauvinista y unos Alcaldes pasotas

 

Somos nosotros las víctimas que se quedan sin trabajo, sin casa y con una ciudad destrozadada por aquéllos a los que estamos pagando para que nos arruinen la vida y las ilusiones y a punto de que nos cobren hasta para reparar el mal que nos han hecho, cuando hay que ir al médico.








Estas casas huecas y llenas de basura son la imagen de "esos" que ocupan los sitiales en los estrados y el lugar preferente en las procesiones, que sonríen a las cámaras de televisión y huyen de las preguntas de los periodistas. De los que buscan a los bancos y a los banqueros. De "esos" corruptos que nos dan tanto asco.

De los que no saben ni que existen estas calles. 

Pero como siempre escribo y digo, este blog es la voz de estas paredes que no pueden hablar, y nosotros hablamos por ellas y apoyamos a las personas que viven en estos entornos y que quieren vivir de forma digna, sin ratas ni peligro de paredes caídas, de derrumbes ni de ocupas. 

Nosotros somos la voz de estas paredes.


¡¡¡¡¡Jerezanos!!!!!!



Esperanza de los Ríos

martes, 22 de enero de 2013

EL ENGENDRO DE LA SEMANA: EL EXTRAVAGANTE Y ENCARAMADO COLOQUIO DE LAS CASAS


Por aclamación popular continuamos con la sonámbula historia  del Engendro de la Semana, la entrada que sale cuando le da la gana.

Salimos de la abatida Catedral, lugar de regocijo del diablo de Mal Gusto y estrado del cual han salido y saldrán no pocos condenados a lo más profundo de las luciferinas cavernas donde penan los que pervierten las divinas proporciones y el decoro sacro. Junto al monumento a Juan Pablo II, el destartalado diablo, ahíto de tanto engendro, dio un oruto en toda mi cara. Su amortajado aliento me hizo perder la conciencia.

Cuando desperté del piadoso sueño -que para mí, después de lo que había visto y vivido desde que se me presentó el maldito diablo del Mal Gusto, lo era-, desperté a la pesadilla de la realidad. Callejeábamos por el demacrado barrio de San Miguel. Nos habíamos encaramados en una de sus calles, cuando el diablo se detuvo y exclamó con tono didáctico: “Ahora vas aprender como se desfigura un centro histórico”. Al oírlo me di un par de manotazos en la cara para ver si despertaba. El intento fue inútil.

“Para ello existen dos opciones: la primera es elegir una casa, si es palacio o casa de vecinos del XVIII mucho mejor. Se la vacía de personas y se la deja abandonada a su suerte”. “Suerte que será mala, por supuesto”- me dije para mí.

“Del Ayuntamiento no hay que preocuparse. No le importará un pimiento mientras tenga al corriente sus pagos de impuestos. Como bien sabes, los regidores municipales han sido y son mis alumnos más aventajados y fieles en esta tarea. A partir de ese momento entrarán por sus puertas y ventanas mis otros aliados: el Tiempo, que no deja piedra sobre piedra, y las bestias avecindadas o transeúntes. A esta podredumbre humana no les basta con sus pocilgas y zahúrdas particulares para hallar la satisfacción plena de vivir en la inmundicia y de inmediato colonizan, como gusanos, estos cuerpos muertos donde una vez habitaron los vivos y que después compraron otros más vivos. ¡Lástima que las bestias sean seres irracionales y no los pueda llevar a mis dominios, que buena cosecha haría con ellos!” 

“La otra no hace falta que me la digas, que bien la conozco”- le dije cortándole su magistral discursito, que se estaba haciendo ya algo pesado.

“Sí, esa es -me replicó- estás aprendiendo muy rápido. Pero esta segunda lección no la vas aprender de mí”. “¿De quién entonces, maestro?”. “Ummm, ¿todavía no sabes de lo que es capaz el lado oscuro?”- me dijo dando una de sus carcajadas. Unas insultantes carcajadas a las que le respondí haciéndole un chiste malo: “Supongo que hablas del lado oscuro sobre el que te sientas, ¿no?”. “Anda, déjate de gracias, que últimamente las almorranas me traen loco. Mira, o mejor, calla y, sobre todo, escucha”.

De pronto llegaron a mis oídos palabras que por bien conocidas no eran para mí menos que inauditas. Estaba asistiendo a aquello de lo que tanto había escuchado hablar a arquitectos y urbanistas y a algunos historiadores del arte entendidos: el Diálogo entre las Arquitecturas de un Centro Histórico.


Diálogo de arquitecturas en calle Encarmada







-   Amiga, te oigo hablar y sé que te hablo. ¡Esto es un milagro!

-  Milagro no, brujería, porque encima entendemos lo que nos decimos, pese a las madres que nos parió.

-  Pues, doy gracias de poder articular palabra y que tú me escuches porque llevaba tiempo queriendo preguntarte un par de cosillas.

-    Ah, ¿sí? ¿Cuáles?

-   Allá va la primera: ¿De dónde sacó tu propietario la idea de ese remate abalaustrado? ¿De algún olvidado tratado de arquitectura?

-    ¿Tratado? ¿ezo que es? No, se fijó en los guapos chalets de la barriada rural de las Tablas, en la ampliación de la venta de Cartuja y, por supuesto, en los diseños del ínclito y jerezanísimo Jaspes Torremocha.

-  Ah!, qué suerte tienes. A mi propietario le va lo moderno, digo, lo contemporáneo. Ya sabes, eso de cortar y pegar con el ordenador una casa que lo mismo te la ponen en el centro de Bremen, en la Moraleja o al lado de una casa del Jerez del siglo XVII, como es el caso de una servidora. El arquitecto que me engendró dice que soy una casa orgánica… Y yo no me veo diferente a otras de mi misma casta.

-    ¿Orgánica? ¿Y eso por qué?

-    No sé, palabrejas para camelar al personal. Porque aquí lo único que se cría es mojo.

-    No te quejes, amiga, que ese acabado metálico te da un aire modernísimo. Además tienes mucha luz, con esos grandes ventanales. Y, por supuesto, tienes la bendición del muy pontificio consejo de sabios de Urbanismo, siempre atento, no a hacer caja, sino a promover la arquitectura de vanguardia y de autor en los cascos antiguos. Si no fuera así, aún estaríamos en las cuevas…

-   Bueno, sí. Pero hace falta dos buenos aires acondicionados, que con tanta cristalera da un solazo de cojones y esto se recalienta que no veas. En fin, todo para que seamos civilizados europeos del Norte. Qué le vamos hacer, allí hace frío, pero están en la vanguardia de la Arquitectura desde principios del XX.  Baah…!, pero el arquitecto-fotocopia que me diseñó puede decir misa. Esto es Jerez: ¡Yo lo que quiero es un revestimiento de granito colorado o beige en mi fachada, que eso es lo que se lleva ahora!

Pues mi propietario se está pensando en darme un enfoscado colorado del granito ese y ponerme una decoración guapísima a juego. Ya ha pedido presupuesto.

Cuando estábamos a punto de saber el presupuesto que el albañil le había dado al propietario de la casa de la azotea con el pretil abalaustrado de Leroy Merlin, una voz profunda nos hizo girarnos hacia nuestras espaldas. “Dios mío, ¡qué Cruz!”, la frase retumbó por encima de nuestras cabezas. Era la torre de San Miguel, que, como vigía de Jerez, había estado atenta, como nosotros, a tan disparatado coloquio. Después, el silencio cayó a plomo sobre todo el barrio.


Juan A. Moreno

lunes, 14 de enero de 2013

SEGUNDAS PARTES NUNCA FUERON BUENAS: CONTINÚA LA DESTRUCCIÓN EN CALLE VID





Por desgracia, cuando volvemos a traer al blog el funesto entorno de calle Juana de Dios Lacoste nunca -o casi nunca- es para bien. Y es que esta no es la primera vez que hemos tenido que dedicarle una entrada a una de esas manzanas podridas que bordean la antigua Carpintería Alta. Nos referimos, en concreto, al complejo bodeguero conformado entre las calles Vid y la tapiada Canto. 



En estos dos años y medio desde que comenzamos nuestra andadura con el blog hemos tenido oportunidad de ser cronistas de su agónica existencia. En ellas hablamos de su importancia como parte de nuestra singular arquitectura bodeguera, un rasgo definitorio de nuestro acervo cultural que deberíamos potenciar y defender a capa y espada donde haga falta. Señalamos, igualmente, cómo engloba restos de la escasa arquitectura civil mudéjar (o mu dejá) que conservamos en nuestra ciudad y que el alcalde Pacheco quiso en su día trocarla por su tan querida y afamada arquitectura mojonera jerezana. Los hados, aquella vez, y afortunadamente, le fueron contrarios.

Sus llamadas de auxilio las llevamos en el manifiesto por el Patrimonio de Jerez que en noviembre de 2011 presentamos al Ayuntamiento con el apoyo de las firmas de más de 300 de vosotros. Solicitamos su inmediata rehabilitación, porque este inmueble, recordamos, es de propiedad municipal, como Villapanés o Riquelme. Pero, como aquéllos, su destino al caer en manos municipales parece estar sentenciado a sucumbir bajo el rigor del Tiempo y la Barbarie.

Tras el hundimiento de parte de su techumbre hace unos años, ahora ha tocado a sus muros. Increíble pero cierto. La bárbara podredumbre humana ha traspasado las centenarias mamposterías, los tapiales, los cantos, los ladrillos del singular aparejo de los antiguos alarifes jerezanos, lo ha traspasado todo en busca de un lugar aún virgen que colonizar. Y es que en Jerez, a falta de contenedores soterrados donde depositar las basuras sin daño a la estética del casco histórico -como es habitual en cualquier ciudad o pueblo medianamente civilizado- se deja que la barbarie sea la que decida donde se deposita la mierda. Mierda, con toda la literalidad y significado de la palabra. A mierda, ese es el perfume que exhala en nuestros días la calle Vid y su bodega-muladar. Ya nada queda de Baco y de su loco cortejo, nada del aire embriagado de este rincón jerezano; pasaron los tiempos de risas y juergas en la Plaza del Truco, vinieron los del llanto y la náusea.


En el siglo XIX, el Ayuntamiento quiso homenajear con el rótulo de una calle a la principal fuente de riqueza y prosperidad de Jerez: la Vid, símbolo de la Civilización. Hoy, la calle Vid no simboliza otra cosa que la degeneración de una ciudad y la incivilidad de su ciudadanos y gobernantes.





Señores del Ayunta-miento, les hago una propuesta. Ustedes que gustan tanto cambiar los nombres de la calles históricas, qué sentido tiene seguir llamando Vid a esta calle; calle Mierda es como debería llamarse. Porque la Mierda se ha ganado una calle en Jerez.





Juan Antonio Moreno.


martes, 8 de enero de 2013

Las Siete Revueltas, dos años después.




Empezamos el año volviendo la mirada atrás. No es la primera vez que en el blog dedicamos una entrada a este degradado espacio urbano de nuestra ciudad, que además visitamos en nuestra primera "Ruta de la Barbarie", allá en noviembre de 2010. Más de dos años después observamos que la situación sigue siendo prácticamente idéntica, por lo que, una vez más, debemos incidir en este caso, que debería causar verdadera vergüenza a todos los jerezanos.


Estamos junto a uno de los más importantes monumentos jerezanos, San Juan de los Caballeros, al lado de uno de esos supuestos focos de atracción turística, ya saben, el Centro Andaluz de Flamenco, ése cuya "saturada" actividad obligó en su día a proyectar  aquel faraónico antídoto a todos los males del casco antiguo que iba a ser la "Ciudad del Flamenco", muy cerca de allí. 


Los males de las Siete Revueltas nacen, paradógicamente, de uno de sus mayores encantos: ese serpenteante trazado de clara raigambre medieval que dio origen a su nombre. El creciente despoblamiento que sufriría esta zona ya en el siglo XVIII con la construcción de bodegas y el hecho de que una buena parte de la calle esté ocupada por la trasera del convento de Santa María de Gracia ayudó a su abandono y lo convirtió en un lugar poco seguro para los viandantes por su carácter deshabitado y tortuoso.




Todo ello provocó el derribo de las construcciones que se levantaban junto al templo del evangelista, algo que alteró su configuración urbana y, por la misma causa, se llevó a cabo el cierre de su salida a las calles Canto y Vid, actuaciones que, a la vista está, sólo han acelerado su degradación.  








Hace años, un incendio provocado por indigentes refugiados en ella destrozó la puerta que cerraba la portada de la epístola de la iglesia. Con ello, se clausuró el acceso desde la plaza Melgarejo o, más bien, podríamos decir, que una puerta privatizó este espacio público. Una puerta que ha estado cerrada y abierta según temporadas pero que ha servido de entrada para el aparcamiento de coches (y parihuelas) en que se ha convertido hoy las Siete Revueltas. Un parking tercermundista pero, eso sí, con extraordinarias vistas a muros de los siglos XV y XVI.








Nos consta que hubo un proyecto de urbanización de esta calle pero no se materializó en su día porque esta zona nunca fue, ni ha sido, una prioridad para los ayuntamientos recientes cuando hubo dinero que malgastar. Hoy sigue esperando tiempos (y gobernantes) mejores.






José Manuel Moreno. 



viernes, 28 de diciembre de 2012

2012, un año en imágenes



When I am laid, am laid in earth, May my wrongs create
No trouble, no trouble in thy breast;
Remember me, but ah! forget my fate,
Remember me, remember me, but ah! forget my fate.

Cuando yazga, yazga en la tierra, que mis errores
no causen cuitas a tu pecho; 
Recuérdame, pero ¡ah! olvida mi destino; 
Recuérdame, recuérdame, pero ¡ah! olvida mi destino. 


Esta hermosa y dramática aria de la ópera "Dido y Eneas" de Henry Purcell (1682), que preludia el suicidio de su protagonista, ha sido la pieza que hemos elegido para acompañar esta selección de fotografías con las que recordar el año 2012 en nuestro blog. Nuestra visión no puede ser alegre. Como Dido, el patrimonio jerezano también se lamenta ante una inminente muerte, una agonía de la que todos somos, en menor o mayor medida, cómplices.

El año que acaba ha tenido algunas luces y muchas sombras para nuestro patrimonio. Entre los aspectos positivos hay que situar las reaperturas, tras años de demora, de dos espacios tan importantes como son el Museo Arqueológico y Los Claustros de Santo Domingo. En este último caso, sin embargo, su recuperación nos produce una sensación agridulce ya que, como denunciamos en su día en el blog, la restauración ha dejado que desear en determinados aspectos y, por otro lado, tampoco nos convence del todo esa función multiusos y la aparente improvisación con que ha sido reabierto.

Otro hecho digno de resaltarse como excepción es el movimiento vecinal creado en torno al barrio de San Mateo. Nacido en un principio para dar respuesta a un hecho concreto como el botellón, es una iniciativa que pretende buscar soluciones a nuestro degradado casco antiguo.  Por ello, reiteramos nuestro aplauso y apoyo. 

En la medida de nuestras limitadas posibilidades, durante este año el blog ha intentado apoyar, de hecho, a todas aquellas personas o instituciones que nos lo han solicitado. En este sentido, no podemos olvidar casos aún por resolver como los de los jóvenes del Corral de San Antón o el de la cada vez más preocupante ruina del Sagrario de San Mateo. Ojalá el próximo año traiga soluciones para ambos casos, al igual que para la iglesia de Santiago, triste protagonista de nuestras últimas entradas. 

No puedo terminar sin dar las gracias, en mi nombre y de mis compañeros, a todos aquéllos que nos habéis acompañado leyéndonos aquí, enviándonos correos y mensajes de apoyo, opinando a través del grupo de facebook y participando en las distintas rutas de la Barbarie (este 2012 organizamos tres, que discurrieron por otros tantos barrios de la ciudad: San Miguel en Enero, el entorno de la Catedral en Julio y Santiago en Noviembre). Sin vosotros, sin vuestro aliento, este blog no tendría sentido y ya hubiera perecido como aquella mítica Dido...

Por eso, a pesar de que la situación no invite precisamente a la euforia, acabo deseando a todos que el año 2013 sea mejor que este para nuestro patrimonio y para todos vosotros. 

José Manuel Moreno.




miércoles, 19 de diciembre de 2012

¿FELIZ NAVIDAD? ¿PROSPERO AÑO 2013? NO NOS LO CREEMOS.


Este año no tenemos hermosas imágenes complacientes para felicitar la Navidad y desear un año venidero mejor que este ya casi extinto, porque no tiene sentido ante las noticias diarias, tanto nacionales como  autonómicas y locales:  no nos lo creeríamos aunque quisieramos.

Está siendo el "Año del Gran Cabreo" y todos ardemos por dentro con demasiadas llamas de indignación como para andarnos con estampas y lienzos luminosos. Así pues, esta entrada "No Navideña" se ilustra con un calendario de 2005, detenido, naturalmente, en la Semana Santa.


Tenemos imagenes de una Sacristía esplendorosamente bella, cuya mesa central ostenta el emblema de Jerez: una botella de "Tío Pepe", propia de los festejos consumistas, gastronómicos y etílicos en que se ha transformado la Navidad, bien lejos de su significado real.

Como el resto del edificio, está convertida en un basurero, como tantas casas jerezanas que se han transformado ya en  hediondos vertederos y a las cuales he dedicado varias entradas durante el otoño.

Vemos un mundo de retablos fantasmas: el del "Prendi" y el baldaquino envueltos en plásticos. Unos andamios, cuyo alquiler costaría una fortuna, dan un toque de modernez colorista, propia de esas iglesias desacralizadas que, en muchos lugares de Europa, son ahora discotecas.

Vemos  otras muchas cosas, suficientes para quitarnos las ganas de felicitar nada, pues esto que mostramos es Santiago, la Parroquia que debería ser la enseña del barrio flamenco por antonomasia de la ciudad. Pero muchos flamencos pasan, la cofradía pasa en su mayor parte y los parroquianos, salvo una digna minoría, pasan.



Pues bien, como vemos, la antaño hermosa y tradicionalmente expoliada iglesia, está abierta. Su puerta mayor es practicable con sólo darle un pequeño empujón. 

Fue un lugar de culto y un edificio admirado por su elegante, aunque irregular, arquitectura, el principal testimonio de la importancia que tuvo su barrio para nuestra ciudad, en tiempos muy lejanos.

Pero  desde ese 2005 del calendario, el templo quedó reducido en la memoria de los ciudadanos y de los cofrades, al recuerdo de una mera y bulliciosa salida procesional, transformándose después, por la lógica de la economía suicida que todos estamos sufriendo, en vivienda de ocupas de lujo.






Los vecinos los ven entrar y salir, constante y continuamente. Avisan a la policía, la cual, según la frase ritual en estos casos, "no pueden hacer nada". Eso sí, llaman a la empresa constructora la cual no atiende el teléfono jamás. Lo curioso sería que contestasen, pues quebró hace muchos años, sin entregar siquiera la primera fase a la cual le queda muy poco para poder terminarse y abrir de nuevo el templo para toda la ciudad.



El trabajo de este blog es dar testimonio de cuanto está mal en nuestra ciudad en materia de Patrimonio: casi todo. Y lo que aquí hay, parafraseando a Goyay los títulos de su serie de aguafuertes "Los Desatres de la Guerra", puedo decir que estos desastres  "Yo los vi".

El Obispado, como hemos leído en las informaciones que nos han llegado al respecto, se lava las manos. Cádiz mira su ombligo y sus títeres de la "Tía Norica" que ocupan lugar principal en su Museo. La Junta canta copla y entre ellas, su canto de guerra: "Madrina" (también se podría llamar "Padrinos").

Testigo de todo cuanto ocurre en Jerez, es la botella de "Tío Pepe", omnipresente en muchas de mis últimas entradas.

Por eso y por muchas cosas mas, no nos da la gana de felicitar nada porque motivos no tenemos.

Pero eso sí, agradeciendo como siempre vuestro apoyo y vuestro interés.

Esperanza de los Ríos.   

martes, 18 de diciembre de 2012

VAYA, VAYA, AQUÍ NO HAY VALLA



No se ha hablado de otra cosa desde el pasado sábado en nuestro grupo de facebook. La incursión fotográfica de un seguidor en la iglesia de Santiago ha traído cola: el reportaje del interior del Santiago, que se encontraba en "jornadas de puertas abiertas" desde hacía un tiempo indeterminado, no ha venido a mostrar otra cosa que el nulo interés, tanto de la Junta de Andalucia como del Obispado, por la seguridad de este histórico templo y de sus bienes muebles.  Verdaderamente, de pena. 

Es irremediable que las miradas y el dedo acusador se dirijan hacia el Obispado. No sólo porque es propietario del templo y de sus enseres, sino porque Santiago no se encuentra muy lejos de Bertemati, ni porque, creemos, nuestra curia y su variado séquito de incondicionales viven en el recogimiento de la clausura cartujana, retirados del mundo. El hecho cierto es que la valla se ha llevado meses forzada a la vista de todos y nadie se ha preocupado de ello. Bueno, nadie no. Los avisos a la policía, como nos relata otra amiga asidua al grupo de facebook, de que se estaba introduciendo algún individuo por al recinto sólo servían para que los agentes de la Ley se diesen una vueltecita por el barrio y gastaran la gasolina de sus motorizados vehículos. Todo hasta que el referido seguidor se colara con su cámara por una valla abierta para todos, al igual que la puerta principal de la Iglesia, y, ¡sorpresa!, colgara sus fotos en facebook. 

Inmediatamente nos dirigimos tanto a la Delegación Provincial de Cultura como al Obispado, como responsables directos de la seguridad del templo. Les informamos en sendos escritos de esta alarmante situación y les rogamos que una vez por todas se pusiesen de acuerdo para dotar de la debida seguridad al templo, así como para que se retiraran los bienes muebles que se encuentran en su interior a la mano de cualquiera, acumulando humedad, polvo e ignominia. Ya no podrán alegar desconocimiento. Ahora que cada palo aguante su vela.

Aunque en el Obispado se negaron a sellar en el registro nuestro comunicado, lavándose las manos como Pilatos de lo que le pueda suceder o le haya sucedido al templo a causa de su dejación de funciones sobre la seguridad de su Patrimonio, lo cierto es que la noticia del estado de indefensión de la iglesia de Santiago ha saltado esta tarde en algunos medios de comunicación locales, junto con la noticia del lamentable robo en la vecina capilla del Asilo. Por ello, rompemos nuestro prudente silencio. Suponemos que las inocentes instancias del blog habrán llegado a los responsables del Obispado y Delegación Provincial de Cultura y que se habrán tomado las oportunas diligencias. Esperamos que así sea.



Escrito presentado a la Delegación Provincial de Cultura.




Escrito presentado en el Obispado de Asidonia-Jerez.





Juan Antonio Moreno.



martes, 4 de diciembre de 2012

ERRE QUE ERRE

Si no estamos ya más que escarmentados de las promesas de los políticos, tan efímeras como un amor de autobús, y de las malandanzas de los concejales de Urbanismo endemoniados, hoy van y nos cuentan que en Bruselas una tal JESSICA está dando créditos para potenciar el desarrollo urbano

Pues bien, nuestro empachado Ayto. ha pedido a la tal Jessy -que es una tía superenrrollada- que nos financie, a un interés desconocido, la rehabilitación del Palacio Riquelme, aun no sabemos para albergar qué. Como es costumbre institucionalizada, los políticos de hoy, siguen tan miopes como los de ayer. Analicemos la noticia porque tiene miga. 


Lo que quiere el Ayuntamiento para Jerez
La rehabilitación del Palacio Riquelme va incluida en un Pack de proyectos en el que está incluida la ampliación del ZOO con un parque acuático, es decir, un tobogán que acaba en piscina con vista al mayor centro comercial de Andalucía. Simplemente el proyecto, que acabaría con una ampliación verde y otros atractivos culturales para el parque Zoobotanico, es tan delirante y extravagante que parece ser inspiración del diablo del Mal Gusto. No del Mal Gusto, pero sí de los del Populismo y de la Especulación, son los diablos que han movido los hilos de sus marionetas municipales para impulsar, con dinero prestado de Europa, la Ciudad Deportiva del Xerez CD. Otra actuación urbanística de "gran calado social"  que se hará a costa de las arcas y del desarrollo de la Ciudad de Jerez. Ciudad que, como todos sabemos, tiene sus cuentas corrientes tan saneadas como un muladar. 

La Bodega de la calle Cristal entra también en el "pack Jessy". Este complejo bodeguero, abandonado hace lustros ¿será? otro centro dedicado al Flamenco. Aplaudamos a la mente que ha concebido la idea, pues ya tenemos un plan B a la Ciudad del Flamenco, esa solución megalómana pachequil para todos los Males de Jerez que inyectaría vitaminas, anfetaminas y legiones de japoneses lolailos al casco histórico y, lo más importante de todo, insuflaría las cuentas corrientes de los que compraron los inmuebles colindantes en espera del prometido pelotazo. Mientras, el barrio de Santiago, la verdadera cuna del Flamenco, agoniza ante la general despreocupación. Y de la edificación gótica que da nombre al barrio mejor no hablamos. 

Como vemos, más humos de fuegos fatuos. Fuegos fatuos, sí, pero al fin y al cabo fuegos que arrasan, sin ton ni son, las arcas municipales, en estos tiempos de crisis.

Si la intención del equipo de gobierno municipal es "dejar su huella en la ciudad", es mejor que lo haga de manera coherente. Es decir, actuando sobre lo que ya se tiene. Si se lanza a los medios de información el órdago de la rehabilitación el Palacio Riquelme, pues lo más lógico es que ésta estuviera enmarcada en la reedificación de la bodega de la Calle Cordobeses para instalar un Parking, tan necesario para el acceso a esta zona; librada de coches aparcados, se acometería la reordenación de la plaza del Mercado, pues su desaliñado  estado -por definirlo del alguna manera- desmerece del flamante Museo arqueológico y su entorno; el soterramiento de los contenedores que afean el deambular por nuestras calles del centro sería otro proyecto prioritario, que no hay manera de que se lleve a cabo. 

Lo que querríamos nosotros.
O, en otros apartados patrimoniales, que acometa una restauración urgente del Palacio Villapanés, que necesita de más atención incluso que el de Riquelme. Villapanés podría ser un lugar extraordinario para una proyecto museístico que nos singularice frente a otros museos de la zona, y no nos referimos al controvertido del de Lola Flores. ¿Quizás el Museo de la Ciudad? O unas nuevas instalaciones que dignifiquen al Archivo Municipal, otro de los tesoros de nuestra ciudad... En fin, existen muchas iniciativas, que si bien no darían sus frutos económicos de un día para otro, serían más coherentes fructíferas con un modelo de Ciudad acorde con los distintos valores que puede ofrecer Jerez y que justificarían endeudar el futuro de los jerezanos más que un tobogán acuático.

Juan A. Moreno

NOTICIA RELACIONADA: Diario de Jerez