viernes, 22 de febrero de 2013

CALLE CAMPANILLAS: CINCINNATI-JEREZ








El Lunes, 18 de febrero de 2013, el Diario de Jerez daba una interesante noticia que, de forma extraña, en el blog apenas ha tenido repercusión ni se ha comentado, enfrascados como estamos en el monotema de Santiago, fundamental para este blog  pero no el único, pues solo tenemos que mirar a nuestro alrededor.
 
Me refiero al artículo titulado "Cincinnati, un ejemplo para Jerez en la recuperación de barrios históricos" donde se habla de que un arquitecto jerezano,  Rafael Iniesta, ha presentado su proyecto a un concurso para reactivar una zona abandonada de dicha ciudad estadounidense.


Este arquitecto (Jerez, 1983),  emigrado como tantos otros, dada la negritud del panorama laboral tanto nacional como local, ha logrado, en el país del capitalismo salvaje, ganar el tercer premio del concurso 'Live-Make Industrial Arts Centre Cincinnati' presentando sus ideas para hacer un Centro de Artes Industriales en un barrio histórico de dicha ciudad,  en el cual sus edificios se han conservado de pie, que ya es más de lo que podemos decir en Jerez, si bien su estado de degradación es notable. 

Este tipo de entornos son un bien escaso en aquellos lares, pero se han dado cuenta del valor que tienen, intrínseco y extrínseco, léase turismo.

 
No se si la degradación de dicho lugar llegará al extremo  del desastre del centro histórico de Jerez pero la diferencia radica en que allí  van a restaurar esa zona que, poco a poco, está empezando a resurgir,  a través de personas creativas e interesadas en la cultura que se van instalando poco a poco allí.



 Los políticos siempre y en todas partes van un paso por detrás de los ciudadanos. En España y en Jerez, simplemente, no compartimos el mismo mundo, lo sabemos por amarga experiencia.





Como la humanidad es la misma también en todas partes, ciudades lejanas como Jerez y  Cincinnati comparten la misma desidia por su pasado, siendo la solución la misma para ambas, como señala Iniesta pero también otros colegas suyos con los que hemos hablado de este tema: "la implantación de nuevas actividades productivas"



Se supone que Jerez pertenece a la Vieja Europa, orgullosa de su pasado y de sus tradiciones, de sus recuerdos históricos y cuyos barrios antiguos son elegantes, deseados y cuidados no sólo en sus fachadas (el fenómeno del fachadismo, tan español desde hace siglos)  pero este profesional señala un fenómeno del que hemos escrito también muchísimo en estas páginas, lo que se llama   "ciudad Donut", como algunas poblaciones  americanas,  Dallas o Houston,  en la cuales la gente se mueve en la periferia porque el centro se quedó obsoleto.









Más claro que esto  solo hay el agua de la lluvia que cae pertinaz en estos días tristísimos, en los cuales tantos inmuebles se siguen deteriorando, al mismo ritmo que nuestros ánimos y nuestros bolsillos, de forma irremediable, sin final para el túnel, sin que a nadie le importe un muro más caído, un techo derrumbado o un alma desolada por la desesperanza de que algo cambie, de que mejore una ciudad, que nuestras vidas y nuestro trabajo no se queden en el vacío.







Pero todo retumba a hueco, nuestras palabras flotan como ectoplasmas, atados al lugar donde vivieron su vida terrenal y de la cual no pueden marcharse aunque ya no tengan existencia terrenal.





  

Estas calles, abandonadas de todos, que sólo frecuentan quienes no las respetan ni quieren y por las cuales da realmente miedo circular, a menos que la botellona salvaje las invada, son esa muestra de nuestro fracaso como ciudad y como ciudadanos, como gestores públicos que se van a ir de rositas, como siempre, cuando son tan culpables de delitos contra el Patrimonio común de la ciudad, como de prevaricación, desvíos de fondos y tantos otros como cada día estamos viendo en todos los medios de información.

Esta calle, Campanillas, está formada por un lateral del Palacio de Campo Real, precioso y cuidado por dentro, un modelo para este caos patrimonial, aunque su inmensidad le convierte en un problema a veces inabordable, aún así, este muro se mantiene tal cual fue desde hace siglos aunque regular de conservación.

La otra pared, sinceramente, no sé lo que es, pero me da igual, porque lo que importa es el estado de museo del "graffiti" en que se ha convertido con esas  indignantes pintadas, que se quitaran un día para resurgir al otro.

Y qué decir de los ya tradicionales mojones sin los cuales ninguna de estas calles estaría completamente decorada.
 


Mirad el exquisito abandono que presentan: todo el gamberrismo que siempre ha existido en cualquier época presente y pasada, se ha enseñoreado de cualquier espacio, esté donde esté. 

Esta calle tiene la mala fortuna de unir la calle Cabezas, sede el ahora infame "Bereber", con la calle Basurto que forma el  lateral del Palacio Dávila y que conduce a otra de las fachadas mas antiguas de la ciudad, la del que fue Palacio de los Basurto, allá por los finales del siglo XV y principios del XVI.







Una ruta que sería la de los palacios jerezanos, pues eso es exactamente lo que esta zona ofrece: Riquelme, Museo Arqueológico,  San Blas, el otro sin nombre  que yo conozca y ya mera ruina de la Plaza del Mercado, Campo Real, Dávila, que mejor no hablar de él, de sus habitantes, ni de Fustegueras, y Basurto, el del XV y enfrente el del XVII. Y todo en un espacio reducido, un recorrido precioso... preciosamente guarro y abandonado, en realidad.

El ejemplo de una ciudad americana debería abochornarnos como esos europeos que se supone que somos, que también cometieron errores parecidos de olvidos patrimoniales y de guerras que acabaron con tantas obras de arte que dan ganas de llorar (sin olvidar el horror para las personas que lo padecieron) pero que han enmendado sus errores y tienen ahora ciudades modélicas.

Pero es que hasta la materialista, despiadada y denostada por la flor y nata de nuestra progresía, nos está dando sopas con honda al reconocer sus valores del pasado e invertir en ellos.

Como dije más arriba, son los ciudadanos quienes tenemos que tomar las rienda de nuestras ciudades, "ellos", nuestro tercer problema social, no se van a ocupar de gran cosa que afecte a las personas ni a la cultura... qué os voy a decir que no sepamos todos.

En cuanto a la rehabilitación de estos barrios, hemos conocido los ejemplos más infamantes posibles, la demagogia llevada a nuestros palacios, la ruina, el abandono, los ladrillazos, la degradación social y los intentos nefastos de hacer modernadas donde no hacían falta ninguna.

Se llega a veces a la conclusión de que la mejor rehabilitación es la que no se hace, igual que los mejores amores son los que no se han vivido.

Aunque tal vez también haya algo que está cambiando en este aspecto, pues ahora hay profesionales que lo harían bien, no diré nombres, ellos saben a quiénes me refiero, porque hemos hablado de estos temas. A algunos los conozco desde hace muchos años, a otros recientemente, pero compartimos puntos de vista comunes e ideas semejantes, porque también conocemos a bastantes vecinos de esta zona (no, no son los que pintan las paredes ni ponen a cagar a sus perros en medio de las calles) y con voluntad política se estaría dispuesto a tirar para delante. 

Ah, ¿pero conocen ellos estas calles?

Bueno, amigos esta es la "Ruta del Terror", la que formará parte de nuestra 7ª Ruta de la Barbarie y que cuando mejore el tiempo desarrollaremos para ver lugares pintorescos y hermosos pero será como visitar una zona de guerra, aunque aquí la guerra es el Desinterés, el Abandono, la Incultura y los Botelloneros, nuestros Cuatro Jinetes del Apocalipsis.