domingo, 5 de agosto de 2012

Foto-denuncia: casa en calle Corredera nº 54.




Un lector, Fran Pérez, nos envía estas dos fotos y el siguiente comentario:

Esta casa abandonada en la esquina de Angustias con Pedro Alonso, en lugar clave, presenta este florido aspecto...¿Nadie puede hacer algo? Es un sitio donde los turistas admiran la belleza de la ciudad....También daña la vista de los jerezanos...


Si exceptuamos la arquitectura bodeguera, los edificios del siglo XIX aparentemente parecen haber corrido algo de mejor suerte, por lo general, que las construcciones civiles de otras épocas en nuestra ciudad. Muchas siguen incluso habitadas todavía y en un aceptable estado de conservación. No es el caso de esta casa. Este elegante ejemplar neoclásico se sitúa en la esquina con la calle Pedro Alonso, lo que le otorga una cierta monumentalidad y un valor articulador en su entorno urbano inmediato. 

Observando su fachada principal, comprobaremos que en ella se inició hace años una restauración que quedó inconclusa, como testimonia que veamos en algunos detalles pétreos que se haya retirado parcialmente la cal. Desconocemos la causa de la paralización de las obras. Lo cierto es que su propietario la ha dejado en este triste abandono.

Si acudimos a la ficha del PGOU, veremos que posee una importante protección, algo que nos alegra, pero no deja de ser paradójico que no haya medios para detener su progresivo deterioro. ¿Qué pasó con la "ITV" de los edificios históricos? 

Otra cuestión es aquélla en la que incide nuestro amigo lector y de la que tanto estamos hablando en el blog últimamente: el foco de suciedad y basuras en la que se convierten estos edificios. El caso es aún más grave, si cabe, por el hecho de ser una zona muy transitada y que está muy a la vista de propios y extraños. ¿Existe alguna manera de evitarlo? En el caso de una construcción privada como parece que es ésta la solución no parece fácil. El gran problema es la dejación de responsabilidades por parte de todos: unos propietarios que no pueden, o no quieren, adecentar sus casas; una administración local que no puede, o no quiere, controlar estos hechos; y unos ciudadanos que dan muestra de su incivismo ante la indiferencia de los anteriores.