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martes, 11 de octubre de 2011

¿CHAPITEL O PITORREO?

Cuando en un centro histórico se mezcla la piqueta, la "arquitectura contemporánea" y el ansia de emulación el resultado es la entrada de hoy. Pero comencemos por el principio.

En 1727, los carmelitas jerezanos inauguraban, tras un largo proceso de edificación, su nueva iglesia. No obstante, la fase constructiva del convento continuó durante la segunda mitad del siglo XVIII. Así, su portada barroca comenzó a construirse en 1731. Aunque se proyectó para ser flanqueada por dos torres-campanarios, sólo se construyó una.



Tras ser objetivo de los ataques anticlericales de mayo de 1931, es en la segunda mitad del siglo XX cuando tiene lugar la verdadera fase destructiva del edificio, fase que se inicia por las dependencias conventuales. Derruidas para dar al conjunto de la plaza un aire más "contemporáneo", el resultado de la intervención de la piqueta fue un "volumen edificado" (entiéndase ladrillazo) de desalmada progenie racionalista que ni acompaña y ni entabla diálogo alguno -como diría un arquitecto sin escrúpulos para justificar sus fechorías- con el edificio barroco y su entorno. Bueno, con el entorno algo de diálogo sí que hay...

Tras esta primera actuación, vino otra que podríamos llamar, y por decir algo, "trági-cómica". Hacia 1998, una luz se encendió en una cabeza, -no sabemos de quién- y se dijo: "¡Qué bonita quedaría la torre-campanario del Carmen rematado con un chapitel como el de San Miguel!". Dicho y hecho: el horizonte jerezano lucía, así, un nuevo "hito" para la Historia del Arte jerezano. Pero no nos quejemos ni nos lamentemos...eran tiempos en los que "no había" leyes de patrimonio, ni PGOU como el actual, ni sensibilidad ni respeto por el patrimonio-histórico. Pero, sobre todo, eran tiempos en que corría el dinero y no se sabía qué nuevo disparate hacer con el. "No como hoy".

Aunque es harto improbable, esa "cabeza pensante" -de las que hay sueltas todavía muchas- habría tenido conocimiento de las famosas agujas de la catedral de Colonia, que gracias a los avances en la tecnología, la producción de acero, y las técnicas de construcción, fueron completadas en en el siglo XIX, siguiendo la corriente neo-gótica que en aquella época no conocía límites y que en nuestra ciudad hizo estragos. ¿Por qué no hacer lo mismo aquí? ¿Por qué no volver aquellos tiempos anteriores al terremoto de Lisboa (1755) en los que campanarios de nuestra iglesias estaban rematados con estos elementos arquitectónicos que dan un aspecto de culminación visual al templo y que símbolizaban la elevación hacia Dios? ¿Por qué no hacer como la iglesia de San Miguel que reconstruyó su campanario tras el terremoto con un chapitel ochavado que fue asombro de los jerezanos de la época y que aún sigue siendo -pese a todo- el hito más importante del horizonte urbano de Jerez? ¿Por qué dejarla "manca" como la torre que coronó un día la fachada de la iglesia de la Merced? Todas estas preguntas pasarían por esa mente visionaria para justificar su: ¡Qué bonita quedaría la torre-campanario del Carmen rematado con un chapitel como el de San Miguel!".

Y así, de la noche a la mañana, este deseo se materializó en un mamotreto pastichero en forma de chapitel piramidal, revestido de una azulejería de cuarto de baño de hostal de mala muerte, que se elevaba sobre el caserío jerezano para espanto de propios y extraños.
Espantosa vista desde el reducto de la Catedral

Las comparaciones ( con la foto anterior) son odiosas


Y ahora llega lo cómico de toda esta historia. La cosa fue que el riquísimo alicatado -que tuvo que ser de la misma experimentada mano que por los mismos años colocó el azulejo de Santa María de Gracia- se despeñó a los pocos días de concluida esta insigne obra de ingeniería. El despropósito estaba hecho. Y "per secula seculorum".


Así que cuando alguien nos pregunta sobre qué es lo que corona el campanario del Carmen, no sabemos si contestar que es un chapitel o que es una pirámide donada a Jerez por la embajada egipcia y que no se encontró otro lugar mejor para exponerla por estar el museo arqueológico cerrado. En definitiva, que digamos lo que digamos pensarán que estamos de pitorreo.


El mercedario se estaba planteando terminar la torre, y al final van y la tiran...





viernes, 3 de junio de 2011

PLAZA DE SAN ANDRES, ENTRE OLIVOS Y LADRILLOS




Esta que fue una preciosa plaza, hoy es un campo de olivos.


Su estructura respondía, como la Alameda Cristina, al concepto decimonónico de "Plaza de Salón": un espacio abierto, despejado y elegante, con suelos de materiales nobles, que en muchos casos podía ser mármol, concebido para el paseo y la reunión social. Con esta finalidad, no solía tener monumentos ni elementos que la embarazasen y disfrutaba de amplias perspectivas.


En nuestra ciudad se aprovecharon lugares como los Llanos de San Sebastian o éste para realizar este nuevo concepto de espacio urbano.


Pero, claro, tras los desastres franquistas llegó el "nuevo modelo de ciudad" de la democracia referido, generalmente, a tirar lo que había, a reedificarlo y a convertir un espacio elegante y funcional por su sencillez en una plaza de pueblo, algo a lo que Jerez ha aspirado ansiosamente en todos sus últimos años de vida.


No recuerdo los edificios que había originalmente en el lateral reconstruido, (seguro que alguien dirá que eran poca cosa) pero lo que ahora vemos, un "Exin-Castillo" al estilo de los otros ladrillazos vistos, me hace pensar en los programas de estudio de las Escuelas de Arquitectura. ¿Servirán para algo? ¿Les enseñaran a hacer algo digno de llamarse arquitectura? Ya se que ni todos los arquitectos son así ni todos los gobiernos municipales tan catetos como los de Jerez, pero a nosotros es lo que nos ha tocado.


Afortunadamente, aún perviven algunos vestigios de lo que hubo: algunos edificios señoriales y el Cine Jerezano, futura víctima de la piqueta municipal y del que ya hablaremos.


Pero lo más tremendo es el ¿"diseño"? de la Plaza: el material, feísimo, con el que se ha reconstruido, borrando hasta la última huella de lo que fue. Los laterales que la encajonan y limitan, cuando los espacios abiertos fueron en Jerez una conquista; los bancos que sirven para que los niñatos pongan los pies y los pinten y meen. Y los olivos....ah, los olivos...después de las palmeras vinieron los olivos, tan carísimos como ellas, tan bonitos en el campo y tan inadecuados en la ciudad. ¿Querrán que fabriquemos nuestro propio aceite?.


Y el monumento a las Tres Edades (digo yo que será eso) que cierra, como en Cristina, la perspectiva de la Plaza y que, teniendo buenas esculturas, resulta tan feo en su estructura como inadecuado y, además, como toda esta ciudad, tan descuidado.


Y es otro conjunto histórico que se destruye, falsea, afea y bastardea ¿Fue Pacheco, Pilar o Mª José? no lo sé, fue hace poco, pero es evidente el mal gusto, la falta de respeto hacia una plaza del Centro Histórico, los edificios que la rodean y el ambiente que tenía, que han sido rotos y destruidos.


Como a San Andrés, a esta Plaza la han clavado en una cruz en aspas. Y a nosotros con ella.


Para que esto no se vuelva a repetir.




Esperanza de los Ríos.





























viernes, 25 de febrero de 2011

JEREZ Y SEVILLA HERMANAS EN LA DESGRACIA

Que Jerez y Sevilla son ciudades hermanas no lo duda nadie, ni aquí ni allí (no sé que es aquí ni allí, yo escribo ahora desde Sevilla). Y como confirmación, hay ejemplos que demuestran el paralelismo entre ambas y no solo para las fiestas y el cachondeo, sino también a la hora de destrozar el Patrimonio cuando se pueda, sin freno y sin vergüenza alguna, con tal de ganar dinero ("ellos....", quienes ya sabemos).
Un ejemplo de esto es el destrozo del casco histórico, que en Sevilla no ha sido menos implacable que en Jerez. Existían casos tan graves como el de la Plaza del Duque, salvajemente masacrada por un historiador del Arte, D. José Hernández Díaz, el de la antigua Universidad, hoy Facultad de Bellas Artes donde trabajo... y muchos más, al fin y al cabo, esto no es "Sevilla, Patrimonio Destruido," aunque nos copien un poco (Y nos alegramos mucho, a ver si sirve).
Pero lo más sangrante, es lo que hoy mostramos, las tremendas "setas alucinógenas" que ha dejado de herencia del actual regidor municipal, convertido en Faraón Hispalense, gemelo en su ambición de otro Faraón que pululó por esta nuestra ciudad durante 25 años.
Evidencia de lo que digo es esta vista de las susodichas setas vistas desde mi azotea. Lo peor es que las veo desde mi salón, desde mi trabajo... pesadilla...

Como paralelismo, el Monstruo Don Osuno, con análogo impacto visual y carencia de principios por parte de los responsables de la protección del patrimonio.

¿Donde estaban las autoridades de Patrimonio de la Junta que permitieron esto? ¿Existen para algo mas que para cobrar su sueldo y lo que caiga?
Y para colmo, también en Sevilla hay un personaje que, como el de Jerez, se dedica a pintar iglesias y a intentar incendiarlas por varios y peregrinos sistemas.

De verdad, somos clónicas. ¿Saldremos de esta? ¿Aprenderemos?


Esperanza de los Ríos

martes, 15 de febrero de 2011

JUSTICIA-LIEBRE: ¿QUIÉN PERMITIÓ ESTO?

Las dos primeras imagenes pertenecen a la calle Liebre, las tres siguientes a la calle Justicia. El edificio de granito gris, con esas lascas de piedra a modo de persianas horizontales, feo y rompedor de la estética de la calle y del conjunto histórico es el anexo del Museo Arqueológico, realizado, presuntamente, en época de Pacheco. No se el nombre del arquitecto, pero su delito es igual al de las autoridades que permitieron esto: No solo el nefasto alcalde que, presuntamente, lo propició, sino también los permisos que dió la Delegación de la Junta en Cádiz y que supervisa todos estos proyectos.

"Ellos", los políticos que son el tercer problema de los españoles crean unas leyes que "ellos" pueden incumplir a voluntad.

Los problemas de todo tipo se quedan para nosotros, los ciudadanos, que estamos sujetos a unas exigencias en cuanto a restauraciones de edificios que "ellos" incumplen sin vergüenza alguna. Indudablemente, algún beneficio económico o connivencia oculta de amiguismo ha mediado por medio para que esto ocurra.

La última vez que estuve en estas dos calles, lo hice acompañada de un amigo arquitecto, Angel Ricardo Zamorano, ("Anri" para los amigos), profesor a su vez, persona inteligente y sensata en esa profesión tan sumamente corporativista. Cuando vio la ubicación del edificio y sus materiales, en el entorno en que se encontraba y la situación desastrosa de las construcciones originarias, se escandalizó, comentando lo inapropiado de este tipo de arquitectura para el lugar en que se encontraba, lo cual mermaba la posible calidad de su diseño. Él mismo me explicó como las propias autoridades competentes, le habían obligado a incumplir normativas de restauración de edificios, forzandolo a recrecerlos y a añadirles elementos ajenos a lo que marcaba la ley para favorecer a sus propietarios.
Esta persona está, además, colaborando con el blog para una exposición que haremos conjuntamente y que anunciaremos debidamente.

Así pues, agradezcemos a "Anri" su colaboración y sus comentarios, porque vemos que hay profesionales de otras disciplinas que estan de acuerdo con nosotros que valoramos mucho sus opiniones.

Esa es nuestra ciudad, otro desastre víctima de intereses espúreos, de políticos sin escrúpulos que nos han perjudicado seriamente a todos, como está ocurriendo en Sevilla, en Madrid y en tantas otras ciudades españolas.

Por cierto, ¿sabéis lo que dice el arquitecto alemán que ha diseñado las Setas de Sevilla? Pues que en Alemania eso no se habría hecho.

Seguimos siendo el Tercer Mundo.


Esperanza de los Ríos












jueves, 10 de febrero de 2011

CALLE DE LA JUSTICIA, CALLE DEL LADRILLAZO

Era una calle del casco histórico de Jerez, tenía casas señoriales del siglo XVII, de las cuales, alguna queda. Tenía casas populares, pero que también eran antiguas. Tenia una preciosa traza de raíz almohade, de directriz quebrada, para proteger a sus vecinos del viento y del exceso de calor en verano. Tenía paredes blancas, bajo las cuales se discernían los bloques de cantería y ladrillo que las constituían, formando espcios irregulares, orgánicos, vivos. Tenía, tenía, tenía....

De lo poco que conserva, emerge el ladrillazo brutal e impío al que Pacheco y comparsas se entregaron con un arrebato vesánico por el cual quisieron destruir Jerez para construir uno nuevo, a su imagen y semejanza: muy hortera, de ladrillos de gafas y cemento hidráulico, con suelos de marmol barato y fachadas diseñadas por Autocad por el delineante de turno. Arquitectura de mala calidad por sus diseños que, a veces, son pastiches que pretenden encajar y engañar pero que ni guardan las proporciones ni tienen el menor parecido con la realidad. Otras, son rupturistas de la estética que se debe guardar en estos lugares venerables.

Y quieren seguir, porque, como aún no tienen bastante, las constructoras siguen haciendo su agosto en este terreno de nadie que nuestro casco histórico.

Estamos hartos, esperamos que, antes o despues paguéis por esto, no os iréis de rositas.

Esperanza de los Ríos.




















jueves, 27 de enero de 2011

CALLE DE LA JUSTICIA. BRU-TAL, POR DECIRLO EN DOS PALABRAS.


Cuando leemos el artículo de Arancha Cala sobre los jóvenes propietarios de la vivienda del Corral de San Antón y posteriormente vemos esto en la Calle de la Justicia, ¿Qué podemos pensar de nuestras autoridades municipales, responsables de que ésto ocurra?
No se pueden restaurar las viviendas antiguas: hay miles de trabas porque "hay que ser respetuosos", leyes que no se cumplen y no hay dinero... ¿Qué han hecho con lo que se ha ingresado por aberraciones como este ladrillazo en pleno corazón de la ciudad?

Esto nos lo hemos merecido los jerezanos, que no hemos valorado nuestro Patrimonio ni hemos sabido pararle los pies a quienes nos han des-gobernado a lo largo de treinta absurdos años de caciquismo encubierto.

Si "ellos" son el tercer problema, después del paro y de la economía, es porque nos da la gana, a ciudadanos pasotas, des-gobernantes que derriban las paredes antiguas a cabezazos...


Esperanza de los Ríos




sábado, 4 de diciembre de 2010

EL ARROYO, Y LA CATEDRAL, UN MAR DE CEMENTO


Empezaría a escribir con una pregunta retórica: ¿Quien ha sido más nefasto para nuestro patrimonio arquitectónico: el franquismo o la democracia? Sería difícil contestar, pues en esta serie de imagenes tenemos la secuencia de cincuenta años de barbarie y ladrillazo: Desde esos bloques del Arroyo de época franquista que enlazan con los bloques de la calle Abades, visitados en nuestra "Ruta", pasamos a la "piscina" de la Catedral, ese engendro de escalera y rellano con estatua que se perpetró en época pachequista, subiendo Arroyo arriba, pasamos por lo que fue casa del XVIII originalisima con sus frontones curvos, su fachada serpenteante con el encanto de lo único, miserablemente derribada y remedada en esta otra que hoy vemos. El ambulatorio, feísimo, y el bloque aterrador que conforma una gran parte de la Calle José Luís Díez y la totalidad de un lateral de Juan de Abarca, que yo conocí intacta, con casas señoriales y preciosos patios.


































Entre tanta barbarie, algunas perlas que aún se mantienen: la pequeña vivienda, creo que antigua bodega, restaurada junto a esos horrendos bloques, y a cuyo dueño y responsable felicitamos y animamos; esa otra neoclásica junto a la Catedral, la Catedral misma, que, aún hecha una pena, sobrevive....Las viviendas del XIX que aún quedan el la Plaza del Arroyo, a cuyos dueños felicitamos también...

¿Quienes fueron los delincuentes? (Y no me refiero al grupo musical que ha instalado su bar en en la Plaza de Ponce de León para revitalizar el centro) ¿Nadie va a responder por esto? No consintamos ni un desastre más, es nuestra ciudad, es nuestra responsabilidad.