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jueves, 3 de octubre de 2013

LA MALDICIÓN DE CASANDRA

La sibila Casandra según el maestro Miguel Ángel

       Conocer las desgracias venideras y que nadie hiciera caso a sus terribles vaticinios fue el cruel castigo que el rubio Apolo asestó a la virginal Casandra por negarse a compartir libidinosos juegos amorosos al son de su lira. Mala leche tenían los dioses del Olimpo.
            
     La desesperanza de Casandra es el sentimiento que invade a quienes pretendimos que este blog no debía quedar en lamentos virtuales, ni en extravagantes rutas turísticas-reivindicativas.  Consideramos que, como palabras al aire que eran, su sino no era otro si no el de perderse como cenizas con el más leve soplo. Por mucho que retumbasen entre los decrépitos muros de esta Nueva Troya, vencida también por los pecados de sus gobernantes, nada impediría que sus ecos se ahogasen en el olvido de quienes miraban y siguen mirando hacia otro lado. Los vaticinios de la ruina de Jerez, como los de Troya, debían llegar directamente a los oídos de los que tienen gran parte de la responsabilidad de vencer el decidido avance de esta barbarie. Así surgió el tan traído y llevado, en los últimos días, Manifiesto del Patrimonio, y las denuncias que este blog ha abanderado a lo largo de estos años. Pero la bodega y el tabanco del Duque ya cayeron.

   Dejar que corran y se pierdan los días convocando la lisonjera Mesa de Casco Histórico es todo lo más que nuestras voces de alarma han logrado dentro del Ayuntamiento, propietario, repetimos por enésima vez, de ese conjunto, ya irrecuperable, y responsable de lo que le suceda al resto del conjunto histórico-artístico jerezano. 

   Una Mesa, mejor cama, para recostar cantaros vacíos, esos de los que decía Tagore que son los que más y mejor suenan, y que sólo servirá para que el Tiempo, ese Dios implacable que todo lo muda y que con las horas breves y su insolente guadaña nos lleva de la cuna a la sepultura, gane, antes de tiempo, la partida.

      Un poderoso contrario que la Asociación para la Restauración de Santiago, por su parte, -que aquí hay caña para todos- parece no temer, a razón del acompasado ritmo de eternos intervalos cuánticos en el que se están moviendo sus acciones.

     Mientras bajan o no del Mundo de las Ideas, nuestro Patrimonio cae de la misma irreversible forma que la arena dentro de la clépsidra.

     Ahora, desengañados lectores, que para otros no escribo, revisen el Manifiesto del blog y vaticinarán los siguientes decesos patrimoniales que nos aguardan, pero no esperen que nos hagan caso.


Juan Antonio Moreno Arana

martes, 23 de abril de 2013

DEDICADO AL AYUNTAMIENTO DE JEREZ EN EL DIA DEL LIBRO.





Para conmemorar a los grandes escritores que en el pasado dejaron su huella, vuelvo a la poesía de Góngora, cuyo desengaño y belleza formal son el consuelo de los groseros años que estamos viviendo. No menos zafios que los del pasado, pero en aquéllos hubo talento y se crearon grandes obras de arte. Hubo saqueo, pero hubo belleza en templos y palacios. 



Hubo hombres de talento y sus palabras siguen consolando con su belleza tanto en nuestra desolación interior, cuando el peso de la vida nos abruma, como en la desolación exterior, cuando nada funciona en este país ni en esta ciudad de sordos y de ciegos, y no me refiero a los discapacitados físicos, sino a los que ocupan puestos que les viene grandes y no son mas que títeres en manos de la invencible Prusia, mientras  nosotros lo somos también con ellos.




Acudo a la descripción de los desastres naturales que el poeta
dice haber presenciado mientras piensa en "su  Celalba", pero abstraído en sus sufrimientos, ni poco ni mucho se preocupó de ellos. Esos desastres ocurrían, en realidad, dentro de su propio espíritu, en plena tormenta amorosa, que no política.

Todos estos avatares extremos han caído también sobre nuestro Palacio, hoy al borde de la extinción y por ello triste y abatido.

Es un edificio de 1542, ni es una pirámide ni un zigurat, pero como ellos, ha sufrido el descalabro del tiempo y del olvido, recibe la herida del Levante y sirve de apoyo a los borrachos y bolizas-fumetas que lo frecuentan a cualquier hora y cualquier día, sirve para meter basuras debajo de su puerta y los yerbajos que al parecer quitaron el año pasado habrán crecido ya, porque la vida no se detiene  abriendose paso entra las piedras de sus muros.

 
Quienes presenciamos la inmundicia que corroe nuestra ciudad, los coches cruzando veloces las calles centenarias,  la innoble música que atruena lugares que fueron hechos para el reposo, pensamos que un diluvio universal sería poco para acabar con los irresponsables que lo consintieron y llevaron a esto,  a los descerebrados que, mirándose el ombligo y gobernando para el interior de su Ayunta-miento, tampoco se han preocupado "más que de sus cuidados", sólo que sin ser el inmenso Don Luis de Góngora. Y nosotros, vemos las ruinas como antaño se vieron las de Roma, con una reflexión melancólica, aunque ahora tras la tristeza viene el cabreo y luego vendrán los votos:

 

Cosas, Celalba mía, he visto extrañas:
cascarse nubes, desbocarse vientos,
altas torres besar sus fundamentos
y vomitar la tierra sus entrañas;

duras puentes romper, cual tiernas cañas,
arroyos prodigiosos, ríos violentos,
mal vadeados de los pensamientos
y enfrenados peor de las montañas;

los días de Noé, gentes subidas
en los más altos pinos levantados,
en las robustas hayas más crecidas.

Pastores, perros, chozas y ganados
sobre las aguas vi, sin forma y vidas,
y nada temí más que mis cuidados. 



Celalba y el poeta, mirarán en torno a la desolación que la indiferencia de una y "los cuidados" del otro han ocasionado, dejando países, ciudades  y familias en el abandono y el olvido. Y en nuestro caso, además, un Patrimonio arrasado, inculta y bestialmente arrasado. Pero no olvidemos que "Quien a hierro mata, a hierro muere" y que "A cada cerdo le llega su San Martín".

¡Feliz Día del Libro, Señores!

Esperanza de los Ríos.










viernes, 26 de octubre de 2012

Más sobre la casa de la calle Carpintería Baja nº 3

Diseño original de la fachada de la casa de la calle Carpintería Baja nº 3, obra de José  Esteve (1862).  Foto: Jesús Caballero Ragel.

En una de nuestras últimas entradas llamábamos la atención sobre el derribo cometido sobre una casa de la calle Carpintería Baja. Poco después se puso en contacto con nosotros nuestro amigo y compañero Jesús Caballero Ragel para ofrecernos generosamente datos sobre la misma, por los que públicamente queremos mostrar nuestro más sincero agradecimiento.

Jesús, que ya ha colaborado con el blog en otras ocasiones, es un gran experto en la arquitectura decimonónica de nuestra ciudad, sobre la que prepara su tesis doctoral. Fruto de sus investigaciones es la información y el documento gráfico que a continuación adjuntamos y que vienen a confirmar que la fachada de la casa es de 1.862 y fue realizada por José Esteve para D. José Gutiérrez.


Nos cuenta Jesús que obedece al esquema academicista de apertura de vanos simétricos para la mayor  ventilación e iluminación de los interiores. Muestra la sencillez y elegancia de la casa burguesa decimonónica del XIX. Probablemente se trasformó un edificio anterior, tal vez del siglo XVIII, en una casa doméstica burguesa del XIX. Posee una ligera decoración (se observa en el plano y en la fachada actual) a base de una amplia banda vertical en los laterales de las plantas altas del edificio que delimitan el espacio del edificio. Posee pretil o azotea, pues en el siglo XIX se produjo  una profunda transformación de sustitución de las cubiertas de tejas por azoteas planas, habida cuenta que las aguas pluviales se recogían en husillos en las azoteas y desaguaban directamente a través de los muros de las casas hacia las madres o alcantarillas de las calles. Los tejados evacuaban las aguas pluviales directamente a las calles, provocando inundaciones en la vía pública. También se abrían claraboyas o monteras hacia el interior, provocando una mayor iluminación de los espacios interiores.

Estado actual

domingo, 14 de octubre de 2012

Derribo en calle Carpintería Baja nº 3


Hace unos días el historiador Manuel Romero Bejarano nos alertaba de la actuación a la que se está sometiendo a esta casa. Por nuestra parte, ya lo advertimos en su día, al comienzo de la andadura de este blog, en el reportaje que Cuatro nos dedicó hace ahora justamente dos años en sus informativos. Los peores presagios se han cumplido.

Grabación del reportaje de Cuatro (15 de octubre de 2010)


Se trata de una sencilla pero elegante construcción cuya fachada principal parece responder al siglo XIX, como demostraría su sobria  decoración y la funcional y simétrica distribución de vanos en tres alturas, de claro origen neoclásico. La fachada trasera, que da a la calle Castellanos, posee una impronta más popular, resultando difícil expresar una cronología clara. 






Estamos en el intramuros de la antigua medina musulmana, en una de la zonas más antiguas de la ciudad, por lo que no sería extraño que en su interior se conservaran restos anteriores al siglo XIX, como es habitual en otras muchas viviendas de la zona. Sea como sea, de ello ya no resta nada. Tras el reciente derribo de su interior ya sólo restan las aludidas fachadas, que servirán de envoltorio de un futuro hotel de dos estrellas. Una vez más el "fachadismo" se impone y con él se pierde otro interior histórico, que tal vez podría habernos deparado alguna grata sorpresa. 

Ficha del PGOU de la casa.


La ficha del PGOU correspondiente a esta casa establece el grado de "conservación arquitectónica", es decir, conservación de fachada y en su interior de escaleras y patios interiores y demás elementos de interés arquitectónico o histórico. ¿Se ha cumplido esta norma? Creemos que no, aunque ya se sabe que muchas veces estas determinaciones son lo suficientemente ambiguas como para justificar este tipo de derribos.

Vemos, además, otra práctica muy habitual en las "rehabilitaciones" de nuestro casco histórico, como es la apertura indiscriminada de algunos huecos en los nobles muros de cantería para poder introducir la pertinente maquinaria. 



Hay que aplaudir siempre que se apueste por abrir negocios en una zona tan desgradada como esta. Pero la pregunta es obligada: ¿el fin justifica los medios? Nos tememos que para muchos promotores y arquitectos la respuesta es sí. 


José Manuel Moreno .





VÍDEO DEL REPORTAJE DE CUATRO: 

martes, 13 de diciembre de 2011

CALLE TAXDIRT O LO QUE ¿EL TIEMPO? SE LLEVÓ.






Para sangría patrimonial, la de la calle de la Sangre. Y nunca mejor dicho. Sí, aquella que se bautizó como Taxdirt a principios del siglo XX, para conmemorar una victoria militar, pero que aún hoy sigue conservando entre el pueblo jerezano su denominación histórica. Como sucede con otras calles que también fueron objeto de "rebautismo", su arraigo en el patrimonio oral del pueblo jerezano la hizo inmune al cambio de denominación. 

Su denominación histórica -de la Sangre- no se le dio porque algún pretérito adivino vaticinase la sangría patrimonial que en nuestros días iba tener lugar en ella, que es el tema de la presente entrada, sino por el Hospital de la Sangre de Nuestro Señor Jesucristo. 


Este hospital fue fundado en 1485 por un carpintero de carretas, a quien el negocio le tuvo que ir tan bien como para hacer una fundación asistencial. Según consta en los documentos, en el siglo XVIII se ocupaba de la curación de mujeres. Pasando de unas manos a otras, el edificio ha continuado con esta función asistencial hasta hace apenas un mes. Todo parece indicar, con el traslado del asilo de ancianos a otras instalaciones, que el Hospital de la Sangre  vendrá a engrosar la nómina de edificios históricos de nuestra ciudad que han perdido en los últimos tiempos, tras siglos de existencia, los fines para los que fueron erigidos. Por cierto, el PGOU  destina a este edificio un uso para actividad económica. 


En los Viernes de Cuaresma de siglos pasados, la calle de la Sangre se convertía en un continuo discurrir de jerezanos que hacían el rezo del Vía Crucis, el cual, comenzando en Santo Domingo, concluía sus últimas estaciones en esta subida a la capilla del Calvario. 


Hoy, como decimos, la calle de la Sangre es el escenario de otro calvario y de otro Vía Crucis: el del Patrimonio de Jerez. ¿Nos acompañan a recorrerlo?



Primera estación. Nada más comenzar nos topamos con la mudéjar -y cercenada- logia del Hospital de la Sangre. 



Con el cierre de Santiago la cofradía de Jesús del Prendimiento se trasladó hace unos años al antiguo hospital. Pero quien diseñó esta logia, allá por fines del siglo XV, no se pudo imaginar que a través de su arcada tendría que salir una de las estampas más señeras de nuestra Semana Santa. Las cabezas pensantes del Ayuntamiento -propietaria del inmueble- encontró, tras arduas deliberaciones, una solución para los cofrades de Santiago: "cortar por lo sano". Como el Mar Rojo, la iglesia del hospital y su logia se abrieron para dejar paso a la venerada imagen de Cristo Preso en el Huerto de los Olivos. ¡Los que permitieron este destrozo sí que deberían ser metidos presos!





El atrio antes del derribo.


La siguiente estación discurre hasta el cruce con la calle San Onofre. El panorama es desolador se mire a una u otra acera. Pronto se esfuma de nuestras pupilas la visión de la afortunadamente bien conservada portada que diseñara Juan Diaz de la Guerra en la segunda mitad del siglo XVIII para el hospital: casas de progenie dieciochescas y anteriores de un apreciable, pero infravalorado, valor artístico, histórico y antropológico hacen las cuentas de los días que le quedan para convertirse en campos de jaramagos. Campos, solares, como los que dejaron las que ya sucumbieron por el abandono y al paso y al peso de los años.


Si volvemos la vista huyendo de esta infame desolación nos daremos de bruces con la bodrio-arquitectura contemporánea, suplantando las moradas de un Jerez tan difunto como ellas. En los próximos años, si nadie lo remedia, esta calle podrá servir de completo catálogo para el estudio de esta arquitectura de nuestro días.















Amigo o amiga, si todavía no lloras, pon la vista en esta vieja fotografía de lo que fue esta calle en tiempos no demasiado lejanos.



foto: blog Jerez Intramuros



Pasamos a otra estación de esta ascención al Calvario del Patrimonio de Jerez, de la que es escenario la calle Taxdirt. Dejando atrás el cruce con la calle San Onofre y Armas de Santiago, una superviviente. Y sobre ella un rótulo que es también "patrimonio" de la ciudad: ante ustedes el Bar las Copas. Seguro que muchos que lo recordarán abierto (o quizás no). 




En la otra esquina, una casa, protegida por el PGOU, y junto a ella los escombros centenarios y el solar de una vieja bodega, para la que la "conservación arquitectónica", grado de protección que le otorgó el PGOU cuando se elaboró en 2007, no ha impedido que hoy sea un solar en venta. Escaso grado de protección que, por otro lado, es el que se otorga a los inmuebles catalogados de la calle Taxdirt (ver en el plano los inmuebles señalados en color celeste).

Pero, con todo, ¿de qué sirve la protección del PGOU, por mínima que sea, si no hay dinero, ni ganas, ni interés por conservar estas arquitecturas mal llamadas "populares"?






Cuanto más nos aproximamos al Calvario, mayor es la destrucción que contemplamos. Y mayor la rabia ante tanta barbarie. En primer plano, el cuartel del Artillería y su monumental fachada decimonónica fueron pasto de la salvaje especulación urbanística de fines del siglo XX y principios de éste. En su loca voracidad, la piqueta dejó olvidados los rojos muros y escaleras exteriores del cuartel como grotescas sobras de su festín.




El cuartel en una antigua foto.


Restos del edificio anterior.





Se hicieron los pisos y se dejó que el acerado de la calle fuese dejando lugar a las raices de los árboles, convirtiéndolo en un peligroso e indecoroso signo de identidad de este tramo de calle. Se puso un aparcamiento, que es tercermundista. En fin, que se hizo caja al hacer los pisos y a todo lo demás que le den... Y qué más da que uno de los lugares más visitados de Jerez (el Zoo) esté al lado, si ya nos lo hemos llevado calentito ¿verdad señores del Ayuntamiento?





Al otro lado de la acera, fantasmales casas señoriales de recreo y edificios industriales recordando épocas de esplendor pasadas. Y nosotros temiendo las futuras...





Llegamos al final del Vía Crucis, la ermita del Calvario. Su remasterizado entorno hace añorar el de las viejas postales, que nos cuentan cómo un idílico espacio público fue enajenado para construir esa mole de ladrillo que fue la fábrica de cartonajes y el anterior edificio del seminario diocesano. Hoy se ha recuperado parte de los jardines y se ha intentado adecentar el lugar que acoge el seminario con una nueva arquitectura contemporánea. 


Si bien este edificio intenta armonizar algo más que el antiguo con la clásica portada del siglo XVII de la capilla del Calvario, desde luego, no puede decirse lo mismo del muro exterior. 






En fin y en resumen, que quien quiera ver, estudiar o enseñar (animamos a los docentes a esto último; hay que crear conciencia desde pequeños) todas las fases de la destrucción y la vulgarización de un casco histórico y de la pérdida de la identidad cultural de una centenaria ciudad, ya saben, la calle Taxdirt les está esperando.
                                                                                                                           

                                                                                                                                          J. A. Moreno.


miércoles, 23 de noviembre de 2011

CINE RIBAS: UN CINE DESAPARECIDO, UNA FORMA DE VIDA QUE TAMBIÉN SE EXTINGUIÓ


Foto: José Luis Jiménez García






"Aquí estuvo el Cine Ribas (Fernando de la Cuadra, 1960). Como dicen los políticos, era "equipamiento de ocio para nuestros ciudadanos". Loes más talluditos vimos muchas películas en él, yo, en concreto, "Ben-Hur". Hoy, tenemos esto".

Esta fue una de mis primeras entradas en el blog, aún muy rudimentaria en su concepción. Sin embargo, era y es, una protesta por la desaparición de un espacio donde no solo se proyectaron películas, sino que, posteriormente, fue la discoteca "Only Nigth" donde, incluso, se eligieron a las representantes del concurso "Miss Jerez".


De haber sido esta ciudad un lugar más animado y con unos ciudadanos que en lugar de irse de fiesta al Puerto, se quedaran a divertirse en Jerez, pudo haber seguido existiendo como sala de fiestas, discoteca o teatro, como ocurre en las ciudades españolas y europeas donde la gente, además de las botellonas o las tapas, tiene este tipo de opciones culturales y lúdicas para sus ratos de ocio.

Ahora, los jerezanos no sólo tenemos cerrado el principal Museo de la ciudad y caídos o cerrados algunos templos y palacios que nos alegrarían la vista, sino que las posibilidades de dar una vuelta por el casco historico, cerrado por derribo, ni se barajan, pues nadie quiere morir de una depresión.

Resulta, además, que no tenemos desde hace mucho, ni un solo cine en el centro de la ciudad en el cual pasar una tarde de domingo, porque los jerezanos no sólo tienen veinte años y coche, moto o buenas piernas para pasar sus días festivos de un lado para otro con los amigos, sino que también los hay mayores y ancianos que no tienen más opción que la tele, la misa o tomar café en algún bar del desierto centro.


Muchos mayores (y a ellos les dedico esta entrada) se acuerdan de haber pasado los domingos de paseo por la calle Larga, después de ver alguna película (cuando había dinero para ir, claro, igual que ahora) pero las calles estaban animadas, hasta cuando llovía, porque ahora, en fin, todo Jerez se queda en casa o se refugia en Areasur, gran templo del Dios Mercurio.


Esos grandes cines dejaron de ser rentables. La gente dejó de ir a ver películas porque la tele las da gratis. Así que, sus edificios cayeron bajo la implacable piqueta y las calles tuvieron una causa más por las cual quedarse vacías.


Una forma más de vida que desapareció en nuestra ciudad. Otro Patrimonio inmaterial que no quisimos ni pudimos conservar, así Jerez devino en "Pueblo Fantasma", como se le conoce en los alrededores. Crisis tras crisis, nos transformamos en una ciudad que, a veces, da miedo, de tan desiertas como están sus calles.


Pero además, éste fue un importante edificio del siglo XX, obra de Fernando de la Cuadra. Era un experimento de arquitectura racionalista en nuestra ciudad y que se derribó sin haber sido protegido cuando, supuestamente, hay una mayor cultura patrimonial entre los ciudadanos, y por parte de la Administración, una mayor protección para los edificios del siglo XX y para la arquitectura de tipo industrial.

Tal vez el PGOU de entonces no era el mismo que hoy "reina" en Jerez. Quién sabe lo que ocurrió ese día en que algún Faraón contemporáneo lo condenó a muerte. O en que sus propietarios se cansaron de echarle dinero encima para mantenerlo y de que sólo les diese disgustos, goteras en el techo y ratas en el sótano.

Ya da igual, sólo ha repercutido en que el Patrimonio jerezano se vió perjudicado, el número de edificios contemporáneos disminuyó desapareciendo esta obra y se eliminó un espacio de uso recreativo para la ciudad, algo impensable en cualquier población europea de tamaño y número de habitantes similares a los de Jerez.

Pero nosotros lo hemos consentido, y la sangría suma y sigue..... Ocurrirá que algún dia, todo Jerez será como este edificio, hormigón y ladrillazo. Ya no habrá nada mas que ver, ni que admirar ni que nos dé dolores de cabeza. Nuestro Patrimonio habrá pasado al mundo de los muertos. Amén.

Esperanza de los Ríos

miércoles, 21 de septiembre de 2011

¿ES ESTE EL NUEVO MODELO DE CENTRO QUE QUEREMOS PARA JEREZ?






He puesto estas fotos como podría haberlas puesto del Barrio de San Mateo, o de los de San Lucas y San Juan. Igualmente, podría haber elegido una imagen del templo cerrado y abandonado de sus cofrades, Santiago. Pero una caminata por las proximidades de San Miguel me ha refrescado la memoria de esta zona que amenaza con convertirse en otro "ladrillo-barrio" como los antes citados.




La zona elegida conforma un "triangulo del mal" donde cada uno de los pasados gobiernos municipales, Pacheco, Sánchez y, por último, García Pelayo, han hecho mangas de capirote.


El ejemplo más antiguo, el de la arrasada y enladrillada calle Pedro Alonso, pone mi corta cabellera de punta, pues, como ya escribí en varias ocasiones, mi primer centro de enseñanza fueron las Salesianas, colegio convertido en esa especie de buque de ladrillo que propició el susodicho Pacheco, así como los derribos y ladrillazos del resto de la calle, formando ese peregrino contraste con la acera contaria, que, de momento, permanece intacta.


De tiempos de Sánchez y rematada la faena con García Pelayo, tenemos el envilecimiento y casi destrucción de la "Casa del Cristo" en la calle del Pollo, que yo conocí intacta, incluso hablé una vez con el constructor, en compañía del arqueólogo Diego Bejarano, intentando convencerle de que no la maltratase demasiado. Todo inútil, el dinero y los profesionales ineficaces que se encargan de ciertos trabajos dan lugar a estos resultados terribles.


Por último, con nuestro actual gobierno municipal, tenemos el "Ático del Sagrario", rematado por airosas chimeneas por las cuales espero que entre y salga a placer el "Diablo Cojuelo", tan olvidado pero tan vivo y vigente como en el siglo XVII. Esta obra se denunció y ahí está, tan lozana y fresca como un repollo.





Y no puedo por menos que interrogaros a todos: ¿queremos esto? Porque con nuestro pasotismo y nuestro miedo a señalarnos y a que alguien tome represalias por nuestras protestas, tenemos esto. Y también porque somos unos ignorantes que no hemos hecho valer nuestros derechos a tener una ciudad digna.





La pregunta no es ociosa: viene a cuento de lo mucho que se leen en los periodicos esas frases políticas de que "hay que reavivar el centro y atraer a la gente a vivir en él." Todo tiene un precio, un centro vivo también.


¿Pero hasta el punto de incumplir con ese descaro las leyes de Parimonio de Andalucía y los mandatos de una mínima ética profesional por parte de todas las partes implicadas, incluidos los propietarios?


¿Dónde estaba el PGOU que no protegió nada de lo que enseñamos a pesar de existir en forma material y tangible? ¿Cuántas multas por incumplimiento de tantas leyes y normativas se han impuesto en Jerez desde que existe la democracia? ¿Cuántas obras se han parado ? ¿y cuantos derribos por incumplimiento de las normativas ha habido en Jerez después del del chalet de Bertín Osborne?


Se va a reabrir el Museo Arqueologico a primeros de año (jejejejeje) Y los turistas van a pulular por esas calles dejadas de la mano de Dios y de los jerezanos. Podremos hacer para ellos la "Ruta del Ladrillazo", que será lo único que habrá que enseñar enonces, visto el estado de nuestras calles históricas y el interés en que la gente viva en el centro. Con el peligro de hacer el centro de nuevo, así no habrá ya nada que respetar, que eso es un c.....zo.



Post-Data: nuestro amigo Eduardo Velo nos ha enviado esta fotografía de una de las magníficas casas derribadas en la calle Pedro Alonso. No sé precisar quienes fueron los autores de la masacre, pero cuando yo iba al Colegio, creo que ya no existía y me parece que es la actual con los toldos amarillos que aparece en la vista de conjunto de las dos aceras. Juzguen ustedes mismos la burrada que se hizo antaño y las que se han seguido haciendo mas recientemente con quienes ya hemos citado.



Esperanza de los Ríos